Habilidades para el trabajo: hard skills-soft skills

¿Cuáles son estas habilidades?

Hard-Skills

Las hard skills son los conocimientos que necesitamos para realizar un trabajo y que adquirimos durante:

  • Nuestra formación en la escuela (lengua, matemáticas, geografía, historia, arte, biología, física, idiomas, etc)
  • Formación profesional (fotografía, mecánica, entrenadores, enfermería, carpintería, cocina…)
  • Formación universitaria (Ingeniería, Derecho, Administración de Empresas, Arquitectura, Bellas Artes, Diseño Digital…)

A modo de ejemplo, las hard skills serían:

  • Estar Licenciado y saber Medicina para ser médico.
  • Tener acreditado el nivel C1 de inglés para ser profesor bilingüe.
  • Saber de fontanería para ser fontanero.
  • Estar Licenciado en Derecho para ejercer como abogado.

Soft-Skills

En cambio, las llamadas soft skills son las habilidades sociales que te permiten relacionarte contigo mismo y con los demás (saber quién y cómo eres, qué quieres, qué aportas a un equipo, cuáles son tus fortalezas y tus debilidades, cómo gestionas tus emociones, cuál es tu actitud ante la vida, si eres empático, si escuchas, cómo manejas el conflicto y la frustración)

Estas habilidades para el trabajo bajadas a tierra serían:

  • El modo en que el médico trata a sus pacientes.
  • Las habilidades del profesor bilingüe para motivar a sus alumnos.
  • Cómo te sientes tratado por el fontanero que viene a arreglar una tubería que gotea.
  • Si el abogado que te representa te hace sentir seguro y protegido.

Las habilidades hard tienen más que ver con el QUE hacemos

y las habilidades soft o sociales con el COMO lo hacemos.

¿Y qué habilidades para el trabajo son más importantes?

Yo diría que todas. La diferencia radica en que es más fácil adquirir las habilidades hard que las soft. Se adquieren antes y más fácilmente las habilidades hard que las habilidades soft.

  • Las habilidades hard se adquieren estudiando y practicando la materia de que se trate y depende tu éxito de tu inteligencia, capacidad de esfuerzo, estudio, memoria, técnicas de estudio y trabajo y si te gusta lo que estudias o no.
  • Las habilidades soft son más difíciles de adquirir pero la buena noticia es que se pueden entrenar. La constancia aquí es clave para obtener buenos resultados a largo plazo.

Por ello, es tan importante que iniciemos el entrenamiento de las habilidades para el trabajo desde la etapa educativa en los colegios, institutos y universidades y continuemos los esfuerzos por entrenar a los equipos en las empresas.

¿Cómo serían los profesionales del mañana que iniciasen desde niños su entrenamiento en las habilidades para trabajar?

¿Cómo serían las empresas dónde trabajasen?

¿Cómo se transforman las empresa que apuestan por la formación continuada de los equipos en estas habilidades?

Curiosamente siempre me he planteado que las llamadas “habilidades soft o blandas” deberían ser las “habilidades hard”, puesto que requieren más esfuerzo en su aprendizaje y una voluntad a veces férrea para el cambio, especialmente cuando hablamos de adultos.

Reflexionemos…

Cuándo eliges a un profesional para que te preste un servicio, pongamos por ejemplo un pintor, ¿qué te hace inclinarte por uno en concreto?

  • ¿Le haces una prueba de pintura?
  • ¿Le pides su título oficial de formación?
  • ¿Pides referencias?
  • ¿Te dejas guiar por tu instinto?

Piensa en tu empresa o donde trabajes, ¿de dónde parten los mayores conflictos? ¿Discusiones por lo que se sabe o no se sabe; discusiones por falta de comunicación,malas relaciones entre compañeros?

Vamos a ver algunos datos de algunos estudios científicos…

  • El 95% de las competencias que requieren las empresas son habilidades soft.
  • El 75% del éxito en un trabajo depende de las habilidades soft.
  • 89% de las contrataciones que fracasan se producen a causa de la falta de motivación o de la personalidad de los trabajadores.

¿Y cuál es mi experiencia profesional con estas habilidades?

Las he evaluado y observado en los procesos de selección

  • No siempre he seleccionado al que más sabía del trabajo a realizar sino a aquella persona que se ajustaba más al equipo ya existente, en cuanto a las habilidades para el trabajo, sus actitudes y tipo de personalidad, necesarias para un desempeño excelente del trabajo en equipo.
  • Incluso, puedo recordar experiencias en las que seleccioné a un candidato a pesar de los resultados de las herramientas de diagnóstico. Elegí a candidatos como consecuencia de las habilidades sociales para el trabajo que observé en la entrevista. La experiencia posterior me demostró que no me había equivocado.

Las he entrenado en la empresa con muchos compañeros, managers y directivos, mejorando conflictos internos y la colaboración entre departamentos.

En todos estos casos, lo que fue prioritario tanto para seleccionar como para formar fueron las habilidades sociales,

La escucha, la empatía, la comunicación no violenta, la confianza, conocerse entre ellos, conocerse a sí mismos, entrenarse para ser un buen líder y saber resolver conflictos en sus equipos. 

No les enseñé a hacer su trabajo sino a cómo hacerlo dando lo mejor de cada uno en colaboración con los demás compañeros.

 No les enseñé a hacer ofertas a un cliente, ni a diseñar equipos o calcular curvas de eficiencia, no les enseñé a facturar, ni a reportar, por ejemplo.

¿Y cómo podemos entrenar todas estas habilidades en la etapa educativa? ¿Y cómo entrenarlas en las empresas?

Evidentemente las herramientas se han de adaptar al entorno educativo o empresarial, pero hay un factor en común.

 El cerebro necesita emocionarse para aprender

https://elpais.com/economia/2016/07/17/actualidad/1468776267_359871.html?id_externo_rsoc=FB_CC

Nuestra propuesta parte de dos pilares fundamentales:

  • Entrenamos en las habilidades para el trabajo desde la etapa educativa y en las empresas. 
  • Tenemos un claro foco en el aprendizaje experiencial con dinámicas y metodologías lúdicas que, a través del juego “serio”, lleven a la emoción y consolidación de las vivencias.

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